Isahías Pereyra Pix

Todos los Perros van al cielo.

_I5S1336_I5S1352_I5S1354_I5S1361_I5S1370_I5S1374_I5S1377_I5S1388_I5S1394_I5S1399_I5S1403_I5S1436_I5S1440_I5S1441_I5S1444En el Refugio San Roque, la bendición tienen el rostro de Rosana y de sus seis compañeras. Ellas son quienes multiplican el pan y el alimento balanceado. Si bien hace algún tiempo decidieron dejar de contar la cantidad de perros que ingresan al refugio, es posible que sean más de cien.
Rescatar del abandono, dar atención médica y recibir postulaciones de adoptantes sería el ciclo natural de un espacio como este. No obstante, la falta de apoyo por parte del Estado, en la figura del municipio de Centenario, hace que no cuenten con medicación necesaria ni con los 20 escasos kilos de alimento que donaba mensualmente a la organización.
La esterilización y la adopción responsable son dos herramientas claves para controlar la superpoblación canina. Además responde a las cuestiones de salubridad animal y de respeto por los derechos de los seres vivos. El Refugio San Roque tiene las instalaciones adecuadas para llevar adelante intervenciones de esterilización, sin embargo, no poseen ni los insumos necesarios, ni los profesionales capacitados para llevar adelante las cirugías. Por este motivo, la organización debe recurrir a la buena voluntad de colaboradores externos en la localidades de Neuquén y Plottier. Ellos son: veterinarias amigas que bajan sus precios de manera excepcional; organizaciones similares al refugio y; particulares que se ofrecen para el traslado del paciente. La logística lleva consigo la profunda decepción de tener los materiales, pero no los recursos.
Todos los días Rosana y sus compañeras se ocupan de alimentar y asear el lugar en el que viven perros de todo tamaño, color y astucia. Ellos las reciben con una mirada que dice: “Gracias chicas, me salvaron la vida”. Y así, con eso ojos redondos y brillantes, esperan día tras día que alguien los invite a ser parte de un hogar, porque ellos además de jugar, cuidar y, eventualmente, romper alguna maceta, saben amar y aman profundamente.
Texo: Aedo, I.

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Editado el: 29 mayo, 2016

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